Una app propia para tu negocio: cuándo tiene sentido y cuándo no
Una app no es una web con icono. Es un sitio donde tu cliente entra varias veces por semana con su nombre y sus datos dentro. Si no vas a darle una razón para volver, no necesitas una app: necesitas una buena web.
La pregunta llega con frecuencia y casi siempre en el mismo momento: cuando el negocio ya funciona y se busca la forma de que el cliente no se vaya. Es un buen momento para preguntarlo, y la respuesta no es siempre sí.
Cuándo una app tiene sentido
Hay una condición que manda sobre todas: el cliente tiene que tener una razón para abrirla varias veces por semana. Si no la tiene, la instala, la abre dos veces y la borra.
Esa razón suele ser una de estas:
- Algo suyo que consultar. Su plan, su progreso, su historial, sus citas. Información personal que cambia.
- Algo que hacer. Registrar, marcar, confirmar, pedir.
- Algo que le llega. Un aviso que le importa de verdad, no una promoción.
En NRP Women's Health Science se cumplen las tres: cada clienta abre su app y ve su plan y su progreso, y las estadísticas las ven las dos, la clienta y la preparadora. Antes los planes iban en PDF y el seguimiento en mensajes sueltos. La app no es un canal de marketing: es donde vive el servicio.
Cuándo NO la necesitas
- Si el contacto es esporádico. Un cliente que te compra dos veces al año no va a tener tu app en el móvil.
- Si lo que quieres es que te encuentren. Para eso está la web. Nadie descubre un negocio nuevo en una tienda de aplicaciones.
- Si es para mandar promociones. Eso lo hace el correo o el mensaje, y no te obliga a mantener una app.
- Si aún no tienes el servicio ordenado. Una app encima de un proceso desordenado hace visible el desorden, a tu cliente y en su móvil.
El caso del gimnasio: por qué la app retiene
Hay un patrón que se repite en negocios que venden equipamiento o instalaciones: se vende la máquina y ahí se acaba la relación. El cliente compra, paga, y no vuelve a tener contacto contigo hasta que necesita otra.
Cuando existe una app donde el socio del gimnasio ve su rutina montada con las máquinas que ese gimnasio tiene, pasan dos cosas: el socio tiene un motivo para volver, y la marca del fabricante se queda dentro del gimnasio después de la venta. Eso convierte una venta en una relación, que es la diferencia entre vender una vez y tener cartera.
Lo que casi nadie presupuesta
Una app no se acaba: se mantiene. Los sistemas operativos se actualizan cada año y la app hay que ir adaptándola. Si no cuentas con eso desde el principio, en dos años tienes una app que ya no funciona en los móviles nuevos y una mala imagen.
Web, aplicación web o app nativa
Son tres cosas distintas y se confunden:
Web. Para que te encuentren y te conozcan. No requiere instalar nada. Es lo primero que hay que tener bien: lo tratamos en qué tiene que hacer la web de una empresa.
Aplicación web con acceso. El cliente entra con su usuario desde el navegador. Funciona en todos los dispositivos, no hay tiendas de por medio y se actualiza al instante. Para muchos casos es exactamente lo que hace falta, y es bastante más barata.
App nativa. Se instala. Tiene sentido cuando necesitas cámara, avisos fiables, uso sin cobertura o presencia en el móvil. Cuesta más y hay que mantenerla en dos plataformas.
Nuestra recomendación casi siempre es empezar por la aplicación web con acceso. Si la gente la usa, ya has demostrado que hay demanda antes de pagar la nativa. Si no la usa, te has ahorrado el proyecto grande.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta mantener una app?
Depende del alcance, pero hay que contar con un mantenimiento continuo: los sistemas operativos se actualizan cada año y hay que adaptarse. Una app sin mantenimiento deja de funcionar en los móviles nuevos en poco tiempo.
¿Puedo empezar sin app y añadirla después?
Es lo que recomendamos: primero una aplicación web con acceso para el cliente. Si la usa con frecuencia, la app nativa está justificada; si no la usa, te has ahorrado el proyecto.
¿Sirve una app para captar clientes nuevos?
Prácticamente no. Nadie descubre un negocio buscando en una tienda de aplicaciones. La app sirve para retener y dar servicio a quien ya es cliente; para captar está la web.
¿Qué pasa con los datos de mis clientes en una app?
Son tu responsabilidad, y hay que decidir desde el diseño qué se guarda, dónde y quién puede verlo. Si son datos de salud o de menores, las exigencias son mayores y conviene plantearlo antes de construir.
¿Te suena algo de esto en tu empresa?
No hace falta que sepas qué necesitas. Lo miramos nosotros, te decimos qué se puede quitar de en medio y lo construimos.
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