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GTIA LabsINGENIERÍA APLICADA AL NEGOCIO

Consultoría digital3 min de lectura

¿Necesitas un ERP o solo ordenar lo que ya tienes?

ERP es una palabra que abre proyectos de un año y presupuestos de miedo. Antes de llegar ahí conviene comprobar si el problema es que te falta un sistema o que los que tienes no se hablan. No es lo mismo, y la segunda es mucho más barata.

ERP quiere decir un programa único donde vive todo: ventas, compras, almacén, producción, facturación. La promesa es buena: un solo sitio, un solo dato, todo cuadrado. El problema es que implantarlo es uno de los proyectos más largos y más caros que puede meterse una empresa pequeña, y que se atasca con más frecuencia de la que se cuenta.

Así que antes de esa conversación merece la pena hacerse dos o tres preguntas.

Señales de que sí, probablemente lo necesites

Señales de que no, y de que hay algo más barato

La prueba de los cinco minutos

Coge un pedido real y sigue su recorrido, apuntando cada vez que un dato se teclea otra vez o se copia de un sitio a otro. Si el pedido se re-teclea tres o cuatro veces, tienes un problema de sistema. Si solo hay un punto malo, tienes un problema de una pieza.

El camino intermedio que casi nunca se propone

Entre «seguir como estamos» y «implantar un ERP» hay un terreno enorme que se ignora porque no tiene nombre comercial:

  1. Conectar lo que ya hay. Que el dato viaje solo entre los programas que ya usas y que funcionan.
  2. Automatizar los puentes manuales. Las tareas que existen solo porque dos sistemas no se hablan. Es el terreno del RPA.
  3. Construir a medida solo la pieza que falta. Casi siempre es una: el catálogo, el configurador de ofertas, el control de costes. Lo tratamos en a medida o de catálogo.

En ARMOR GT el camino fue este: no se implantó un sistema comprado, se construyó lo propio del negocio y se conectó con lo demás. Se vende, se factura y se lleva la cuenta desde una sola pantalla, pero no porque haya un ERP detrás, sino porque las piezas están unidas.

Si al final vas a por un ERP

Dos consejos que salen de ver proyectos encallados:

Escribe cómo trabajas antes de mirar herramientas. Cuatro folios, sin jerga. Sin eso, la demo siempre parece perfecta, porque te la enseñan con sus datos y su proceso.

Pregunta cómo salen tus datos. No cómo entran, que eso te lo cuentan encantados. Cómo salen el día que quieras cambiar. La respuesta a esa pregunta dice mucho de con quién te estás metiendo.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta implantar un ERP en una empresa pequeña?

Varía tantísimo que cualquier cifra suelta engaña. Lo que sí conviene saber es que el programa suele ser la parte pequeña: la grande son la implantación, la migración de datos y el tiempo de tu propio equipo.

¿Puedo empezar por un módulo y ampliar?

Sí, y suele ser más sensato que ir a por todo. El riesgo a vigilar es acabar pagando un sistema completo para usar una cuarta parte.

¿Es mejor un ERP en la nube o instalado?

Para una empresa pequeña la nube suele salir mejor, porque no hay que mantener servidores. Lo que hay que mirar con lupa es dónde quedan los datos y cómo se recuperan si te vas.

¿Qué hago si mi problema es solo que no tengo informes?

Entonces no necesitas cambiar de sistema. Con juntar los datos que ya generan tus programas y montar las vistas que te faltan se llega mucho antes y por mucho menos.

¿Te suena algo de esto en tu empresa?

No hace falta que sepas qué necesitas. Lo miramos nosotros, te decimos qué se puede quitar de en medio y lo construimos.

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