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GTIA LabsINGENIERÍA APLICADA AL NEGOCIO

Consultoría digital3 min de lectura

Consultoría digital: qué es y qué deberías exigir que te entreguen

La mayoría de las empresas pequeñas no necesitan que alguien les venda una herramienta. Necesitan que alguien mire cómo trabajan y les diga, con nombres y apellidos, qué se puede quitar de en medio. Eso es lo que debería ser esto.

«Consultoría digital» es una etiqueta que aguanta cualquier cosa: desde un análisis serio de procesos hasta un informe de cincuenta páginas con gráficos y ninguna decisión dentro. Conviene saber qué se está comprando.

Qué hace, en la práctica

Un trabajo útil consiste en algo bastante poco glamuroso: seguir el recorrido de la información por la empresa y apuntar dónde se para, dónde se duplica y dónde alguien hace de puente entre dos programas.

Eso se hace mirando y preguntando. Sentándose al lado de quien hace el trabajo y viendo qué hace, no leyendo el organigrama. Casi todo lo importante sale de la persona que lleva el proceso a diario, y casi nunca aparece en la reunión de dirección.

El resultado no es un diagnóstico abstracto. Es una lista de cosas concretas, en orden, con una estimación de esfuerzo y de lo que devuelve cada una.

Qué deberías exigir que te entreguen

  1. El mapa de cómo trabajáis hoy. En lenguaje normal y en pocos folios. Si no lo reconocéis al leerlo, no lo han entendido.
  2. Los puntos donde se pierde tiempo, cuantificados. Aunque sea a mano: «esto son unas seis horas a la semana».
  3. Una lista priorizada. Qué primero y por qué. Sin prioridades no hay plan, hay deseos.
  4. Qué NO hacer. Esto es la señal de calidad. Un trabajo honesto descarta cosas y dice por qué.
  5. Quién lo mantiene después. Un plan sin responsable no se ejecuta.

La prueba definitiva

Si el informe se puede resumir en «necesitáis digitalizaros» o en el nombre de un producto, no es un diagnóstico. Un diagnóstico de verdad menciona tus procesos con tus palabras y se puede empezar a ejecutar el lunes.

Señales de que te están vendiendo humo

Qué tienes que poner tú

Esto se dice poco. Un análisis bueno necesita de la empresa tres cosas:

Acceso a quien hace el trabajo. Horas de las personas que llevan los procesos. Sin eso el trabajo es teórico.

Sinceridad con lo que no funciona. Las hojas de cálculo paralelas, los apaños, el «esto lo hacemos así porque el programa no deja». Ahí está la información valiosa, no en el proceso oficial.

Alguien que decida. Un plan sin alguien con autoridad para decir sí o no se convierte en una carpeta.

Y por qué lo enfocamos así

Porque el error que más caro sale no es elegir mal la herramienta: es automatizar un proceso que no tendría que existir. Cuando eso pasa, el proceso absurdo se consolida, se vuelve más rápido y más difícil de quitar.

Por eso el primer trabajo siempre es entender, y solo después decidir si toca automatizar lo que hay, construir la pieza que falta o simplemente dejar de hacer algo. Muchas veces la mejor recomendación es la tercera, y no se factura, pero es la buena.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura un análisis de este tipo en una empresa pequeña?

En una empresa de pocas personas, unas semanas: lo que se tarda en sentarse con quien hace cada proceso y seguir el recorrido de la información. Si te ofrecen un diagnóstico serio en dos días, no han mirado.

¿Tengo que comprometerme a hacer el proyecto después?

No deberías. El análisis y la ejecución son dos decisiones distintas, y mezclarlas crea el incentivo de recomendar lo más grande. Si el diagnóstico es bueno, te vale aunque luego lo ejecute otro.

¿Sirve si somos muy pocos?

Sirve especialmente, porque en una empresa pequeña cada hora perdida se nota mucho más y los procesos son suficientemente simples para verlos completos.

¿Qué pasa si la conclusión es que no necesito nada?

Es una conclusión perfectamente válida y a veces es la nuestra. Es más barato oírlo en el análisis que descubrirlo a mitad de un desarrollo.

¿Te suena algo de esto en tu empresa?

No hace falta que sepas qué necesitas. Lo miramos nosotros, te decimos qué se puede quitar de en medio y lo construimos.

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