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GTIA LabsINGENIERÍA APLICADA AL NEGOCIO

Software3 min de lectura

Software a medida o de catálogo: cómo decidir sin equivocarse

Casi nadie necesita software a medida para todo, y casi nadie aguanta con software de catálogo para todo. La pregunta buena no es cuál es mejor, es qué partes de tu negocio son iguales que las de los demás y qué partes no.

Nos llega la misma pregunta muy a menudo: «¿me hago un programa a medida o compro uno?». Y la respuesta honesta es que depende de una cosa muy concreta: si lo que haces en esa parte del negocio es igual que lo que hace todo el mundo, o es tuyo.

La contabilidad es igual en todas partes. Tu forma de vender, no

Llevar la contabilidad, emitir nóminas, presentar impuestos: eso está regulado y es idéntico en tu empresa y en la de al lado. Comprar un programa hecho es lo sensato, y hacerse uno propio es tirar el dinero.

Ahora, cómo montas un presupuesto, cómo configuras un producto, cómo tratas a un cliente que lleva diez años contigo, qué te hace ganar frente a la competencia: eso no está en ningún catálogo, porque es precisamente lo que te diferencia.

Cuando obligas a ese trozo del negocio a entrar en un programa genérico pasa siempre lo mismo: el programa gana. Cambias tu forma de trabajar para encajar en la herramienta y pierdes justo lo que te hacía distinto. Y encima acabas con hojas de cálculo por fuera para tapar lo que el programa no hace.

La señal de alarma

Si tu equipo mantiene hojas de cálculo al lado del programa que pagas, el programa no encaja. Esas hojas son la lista de requisitos de lo que te falta, escrita gratis por quien mejor conoce el trabajo.

Qué se paga de más en cada opción

Catálogo

Pagas poco al empezar y sigues pagando siempre. Ganas: funciona desde el primer día, alguien lo mantiene, se actualiza solo. Pierdes: te adaptas tú, dependes de la hoja de ruta de otro y sacar tus datos de ahí puede ser difícil el día que quieras irte.

A medida

Pagas más al principio y menos después. Ganas: hace exactamente lo tuyo, los datos son tuyos y crece cuando tú creces. Pierdes: tarda en estar, y si nadie lo mantiene se queda viejo. Un programa a medida sin quien lo cuide es un problema aplazado.

La respuesta que damos casi siempre: las dos cosas

En la práctica lo que funciona es una mezcla. Catálogo para lo estándar y a medida para lo que te distingue, con las dos partes hablándose.

En ARMOR GT es literalmente eso: la parte fiscal va por donde tiene que ir, y lo que es propio del negocio —configurar una máquina, generar la oferta, llevar catálogo, precios y costes en el mismo sitio— está hecho a medida porque no existe comprado. Antes cada oferta era un Word a mano y tres días de ida y vuelta; ahora el cliente configura su proyecto y la oferta sale sola.

Tres preguntas antes de decidir

  1. ¿Esto que quiero lo hace ya alguien? Búscalo de verdad, con tiempo. Si existe y se parece al 80%, empieza por ahí.
  2. ¿El 20% que falta es importante o es capricho? Si es capricho, adáptate. Si es lo que te hace ganar dinero, no lo negocies.
  3. ¿Quién lo va a mantener en tres años? Es la pregunta que casi nadie hace y la que decide si el proyecto envejece bien.

Si estás en el punto de no saber ni qué necesitas, eso no es un problema: es lo normal, y es exactamente para lo que sirve mirar el proceso antes de comprar nada. Y si lo que te está frenando son tareas repetitivas más que la herramienta en sí, quizá lo tuyo no es un programa nuevo sino automatizar lo que ya hay.

Preguntas frecuentes

¿El software a medida es siempre más caro?

Es más caro al principio y suele salir más barato a largo plazo, porque no hay cuota por usuario ni por módulo. Pero hay que contar el mantenimiento: un programa propio sin nadie que lo cuide se queda obsoleto y eso también cuesta.

¿Puedo empezar con algo pequeño y ampliarlo?

Es lo que recomendamos. Se coge la parte que más duele, se resuelve bien y se amplía desde ahí. Los proyectos que intentan cubrirlo todo desde el primer día son los que se atascan.

¿De quién son los datos y el código?

En un desarrollo a medida deberían ser tuyos, y conviene que quede por escrito antes de empezar. Es una de las diferencias importantes frente a una herramienta de suscripción.

¿Y si ya tengo un programa que no me gusta?

No siempre hay que tirarlo. Muchas veces se deja funcionando para lo que hace bien y se construye por encima o al lado lo que falta, de forma que el cambio no es de golpe.

¿Te suena algo de esto en tu empresa?

No hace falta que sepas qué necesitas. Lo miramos nosotros, te decimos qué se puede quitar de en medio y lo construimos.

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