Cuánto cuesta digitalizar una empresa (y de qué depende de verdad)
Nadie te va a dar un número por teléfono, y quien te lo dé está adivinando. Pero sí se puede explicar qué mueve el precio, para que sepas qué estás comprando y puedas comparar dos presupuestos sin quedarte con el más barato por descarte.
Es la pregunta que todo el mundo hace primero y a la que nadie contesta. Y hay una razón legítima: el mismo enunciado —«quiero automatizar las facturas»— puede ser un proyecto de unas semanas o de muchos meses según cosas que no se ven en el enunciado.
Lo que sí se puede hacer es enseñar las palancas.
Las cinco cosas que mueven el precio
1. Cuántos casos raros hay
Esta es la primera y la que más sorprende. Resolver el 80% de los casos es rápido. El 20% de excepciones cuesta tanto como el 80% normal, a veces más. Abonos, rectificativas, el proveedor que factura distinto, el cliente con condiciones especiales de 2014.
Por eso la pregunta más útil que puedes hacerte antes de pedir presupuesto es: ¿qué excepciones estoy dispuesto a seguir haciendo a mano?
2. Con cuántos sistemas hay que hablar
Un proyecto aislado es barato. Uno que tiene que leer del programa de contabilidad, escribir en el almacén y avisar al comercial multiplica el trabajo, sobre todo si alguno de esos programas no tiene una forma limpia de conectarse.
3. En qué estado están tus datos
Si el catálogo está en tres hojas de cálculo con precios distintos, ordenarlo es parte del proyecto. Y esa parte la puede hacer tu equipo, que sabe cuál es el precio bueno, o la puede hacer quien desarrolla, que tiene que preguntarlo todo. La diferencia en coste es grande y está en tu mano.
4. Cuántas personas tienen que estar de acuerdo
Suena raro pero es real. Un proyecto con un único responsable que decide avanza recto. Uno donde cada decisión pasa por cuatro personas con opiniones distintas cuesta más, y no por horas de programación.
5. Si hace falta que aguante crecer
Algo para diez usuarios y algo para trescientos no se construyen igual. Pedir de más «por si acaso» encarece; pedir de menos obliga a rehacer. Hay que decidirlo a conciencia, y lo honesto suele ser construir para lo que hay con la puerta abierta a crecer.
El coste que no aparece en ningún presupuesto
Las horas de tu propio equipo. Explicar los procesos, decidir, probar, corregir. En un proyecto pequeño son pocas; en uno grande pueden ser tantas como las de quien desarrolla. Si nadie lo menciona, planifícalo tú.
Cómo comparar dos presupuestos
Casi nunca son comparables, aunque el número lo parezca. Preguntas que los separan:
- ¿Qué pasa cuando aparezca algo que no estaba previsto? Porque va a aparecer. La respuesta a esto vale más que el precio.
- ¿Incluye la migración de lo que ya tengo? Es de lo que más se subestima y de lo que más se deja fuera.
- ¿Quién lo mantiene y cuánto cuesta al año? Un desarrollo sin mantenimiento previsto es un problema con fecha.
- ¿De quién son el código y los datos? Que quede por escrito.
- ¿Puedo ver algo funcionando antes de pagarlo todo? Un proyecto por fases con entregas visibles reduce muchísimo el riesgo.
Cómo gastar menos sin recortar
Empieza por una cosa. Un proyecto pequeño que funciona enseña más sobre lo que necesitas que seis meses de análisis, y baja el riesgo a casi cero.
Ordena tus datos antes. Es la parte que puedes hacer tú y la que más encarece si la hace otro.
Acepta hacer las excepciones a mano al principio. Automatizar el 20% raro puede costar más que el 80% frecuente. Empieza sin ellas.
Y mide el antes. Sin el antes no se puede demostrar que el después es mejor, y sin eso no hay forma de justificar el siguiente paso.
Si todavía no sabes qué te haría falta, eso no es un problema ni encarece nada: es justo el punto de partida normal, y es de lo que trata un buen diagnóstico. También ayuda saber si tu caso pide una herramienta nueva o adaptar lo que ya hay.
Preguntas frecuentes
¿Por qué nadie me da un precio por teléfono?
Porque el mismo enunciado puede ser un proyecto de semanas o de meses según cuántas excepciones tengas, con cuántos sistemas haya que hablar y en qué estado estén tus datos. Un precio dado sin mirar eso o va muy sobrado o se queda corto.
¿Es más barato hacerlo por fases?
En total suele costar algo más, pero el riesgo baja mucho: ves resultados pronto y puedes parar o cambiar de rumbo sin haber gastado todo. Para una empresa pequeña casi siempre compensa.
¿Qué parte del trabajo puedo hacer yo para abaratar?
Ordenar tus datos y decidir. Tener claro el catálogo, los precios buenos y quién decide qué es lo que más acorta un proyecto, y es lo que solo puedes hacer tú.
¿Cuánto hay que reservar para mantenimiento?
Hay que reservar algo todos los años, y conviene hablarlo antes de firmar. Un sistema sin mantenimiento no se queda igual: se va quedando atrás hasta que deja de servir.
¿Te suena algo de esto en tu empresa?
No hace falta que sepas qué necesitas. Lo miramos nosotros, te decimos qué se puede quitar de en medio y lo construimos.
Cuéntanos tu caso →Seguir leyendo
- Consultoría digital: qué es y qué deberías exigir que te entreguenQué hace una consultoría digital útil, qué debería entregarte, las señales de que te están vendiendo humo y cómo se pr
- ¿Necesitas un ERP o solo ordenar lo que ya tienes?Señales de que tu empresa necesita un ERP, señales de que no, y qué se puede hacer antes de meterse en un proyecto lar